Puig-reig
El pont gòtic de Periques salva el riu Llobregat i el seu important desnivell, gràcies a quatre arcs de mig punt adovellats de mides desiguals. Tot i que no correspon a l'esquema més usual d'un pont gòtic (pont amb pendents o amb esquena d'ase que culmina amb un vèrtex central), fou construït a finals del segle XIII o començaments del XIV pels Templers, senyors de Puig-reig, i és una obra contemporània al gran casal de Periques. (www.puig-reig.cat)
dimecres, 30 de desembre del 2009
dimecres, 16 de desembre del 2009
Rellotge de la tarda
Mai es sent el tic tac i jorn a jorn, des de mig dia, ens diu les hores, unes vegades en secret, altres a la vista de tothom.
dijous, 10 de desembre del 2009
Posta 197
Quan la rodona bola de foc s'esmuny darrera les muntanyers, el cel s'encen amb una gran follia. D'aqui a no res les tenebres seran les senyores.
dimarts, 8 de desembre del 2009
dissabte, 5 de desembre del 2009
Pala des de Valls
Per entre les canyes serpenteja el poc caudal del riu Cardener en aquest punt, despres d'una resclosa i paralel a un canal industrial.
divendres, 20 de novembre del 2009
dimarts, 17 de novembre del 2009
dissabte, 14 de novembre del 2009
dimecres, 11 de novembre del 2009
Urpa
Entre les fulles caigudes clavare ben fort les puntes dels meus dits fins que arrelin enfonsant-se al terra.
TU TIENES EL RELOJ, YO TENGO EL TIEMPO
TU TIENES EL RELOJ, YO TENGO EL TIEMPO
Entrevista realizada por Victor M. Amela a Moussa Ag Assarid.
- No sé mi edad, nací en el desierto del Sahara, sin papeles...! Nací en un campamento nómada tuareg entre Tombuctú y Gao,
al norte de Mali. He sido pastor de los camellos, cabras, corderos y vacas de mi padre. Hoy estudio Gestión en la Universidad
Montpellier. Estoy soltero. Defiendo a los pastores tuareg… Soy musulmán, sin fanatismo.
- ¡Qué turbante tan hermoso...!
- Es una fina tela de algodón que permite tapar la cara en el desierto cuando se levanta arena y a la vez seguir viendo y
respirando a su través.
- Es de un azul bellísimo...
- A los tuareg nos llamaban los hombres azules porque la tela destiñe algo y nuestra piel toma tintes azulados....
- ¿Cómo elaboran ese intenso azul añil?
- Con una planta llamada índigo, mezclada con otros pigmentos naturales. El azul, para los tuareg, es el color del mundo.
- ¿Por qué?
- Es el color dominante: el del cielo, el techo de nuestra casa.
- ¿Quiénes son los tuareg?
- Tuareg significa "abandonados", porque somos un viejo pueblo nómada del desierto, solitario, orgulloso: "Señores del
Desierto", nos llaman. Nuestra etnia es la amazigh (bereber), y nuestro alfabeto, el tifinagh.
- ¿Cuántos son?
- Unos tres millones, y la mayoría todavía nómadas. Pero la población decrece... "¡Hace falta que un pueblo desaparezca para
que sepamos que existía!", denunciaba una vez un sabio: yo lucho por preservar este pueblo.
- ¿A qué se dedican?
- Pastoreamos rebaños de camellos, cabras, corderos, vacas y asnos en un reino de infinito y de silencio...
- ¿De verdad tan silencioso es el desierto?
- Si estás a solas en aquel silencio, oyes el latido de tu propio corazón. No hay mejor lugar para hallarse a uno mismo.
- ¿Qué recuerdos de su niñez en el desierto conservas con mayor nitidez?
- Me despierto con el sol. Ahí están las cabras de mi padre. Ellas nos dan leche y carne, nosotros las llevamos a donde hay
agua y hierba...
Así hizo mi bisabuelo, y mi abuelo, y mi padre... Y yo. ¡No había otra cosa en el mundo más que eso, y yo era muy feliz en él!
- ¿Sí? No parece muy estimulante….
- Mucho. A los siete años ya te dejan alejarte del campamento, para lo que te enseñan las cosas importantes: a olisquear el
aire, escuchar, aguzar la vista, orientarte por el sol y las estrellas... . Y a dejarte llevar por el camello, si te pierdes: te llevará a
donde hay agua.
- Saber eso es valioso, sin duda...
- Allí todo es simple y profundo. Hay muy pocas cosas, ¡y cada una tiene enorme valor!
- Entonces este mundo y aquél son muy diferentes, ¿no?
- Allí, cada pequeña cosa proporciona felicidad. Cada roce es valioso.
¡Sentimos una enorme alegría por el simple hecho de tocarnos, de estar
juntos! Allí nadie sueña con llegar a ser, ¡porque cada uno ya es!
- ¿Qué es lo que más le chocó en su primer viaje a Europa?
- Vi correr a la gente por el aeropuerto.. . ¡En el desierto sólo se corre si viene una tormenta de arena! Me asusté, claro...
- Sólo iban a buscar las maletas, ja, ja....
- Sí, era eso. También vi carteles de chicas desnudas: ¿por qué esa falta de respeto hacia la mujer?, me pregunté.... Después,
en el hotel Ibis, vi el primer grifo de mi vida: vi correr el agua... y sentí ganas de llorar.
- Qué abundancia, qué derroche, ¿no?
- ¡Todos los días de mi vida habían consistido en buscar agua! Cuando
veo las fuentes de adorno aquí y allá, aún sigo sintiendo dentro un dolor tan inmenso...
- ¿Tanto como eso?
- Sí. A principios de los 90 hubo una gran sequía, murieron los animales, caímos enfermos... Yo tendría unos doce años, y mi
madre murió... ¡Ella lo era todo para mí! Me contaba historias y me enseñó a contarlas bien. Me enseñó a ser yo mismo.
- ¿Qué pasó con tu familia?
- Convencí a mi padre de que me dejase ir a la escuela. Casi cada día yo caminaba quince kilómetros. Hasta que el maestro
me dejó una cama para dormir, y una señora me daba de comer al pasar ante su casa...
Entendí: mi madre estaba ayudándome... .
- ¿De dónde salió esa pasión por la escuela?
- De que un par de años antes había pasado por el campamento el rally
París-Dakar, y a una periodista se le cayó un libro de la mochila. Lo recogí y se lo di. Me lo regaló y me habló de aquel libro: El Principito. Y yo me prometí que un día sería capaz de leerlo....
- Y lo lograste….
- Sí. Y así fue como logré una beca para estudiar en Francia.
- ¡Un tuareg en la universidad...!
- Ah, lo que más añoro aquí es la leche de camella... Y el fuego de leña. Y caminar descalzo sobre la arena cálida. Y las
estrellas: allí las miramos cada noche, y cada estrella es distinta de otra, como es distinta cada cabra... Aquí, por la noche,
miráis la tele.
- Sí... ¿Qué es lo peor que le parece de aquí?
- Tenéis de todo, pero no os basta. Os quejáis. ¡En Francia se pasan la vida quejándose! Os encadenáis de por vida a un
banco, y hay ansia de poseer, frenesí, prisa.... En el desierto no hay atascos, ¿y sabes
por qué? ¡Porque allí nadie se quiere adelantar a nadie!
- Reláteme un momento de felicidad intensa en su lejano desierto.
- Es cada día, dos horas antes de la puesta del sol: baja el calor, y el frío no ha llegado, y hombres y animales regresan
lentamente al campamento y sus perfiles se recortan en un cielo rosa, azul, rojo, amarillo, verde...
- Fascinante, desde luego...
- Es un momento mágico... Entramos todos en la tienda y hervimos té.
Sentados, en silencio, escuchamos el hervor... La calma nos invade a
todos: los latidos del corazón se acompasan al pot-pot del hervor...
- Qué paz...
Aquí tenéis reloj, allí tenemos tiempo.
Entrevista realizada por Victor M. Amela a Moussa Ag Assarid.
- No sé mi edad, nací en el desierto del Sahara, sin papeles...! Nací en un campamento nómada tuareg entre Tombuctú y Gao,
al norte de Mali. He sido pastor de los camellos, cabras, corderos y vacas de mi padre. Hoy estudio Gestión en la Universidad
Montpellier. Estoy soltero. Defiendo a los pastores tuareg… Soy musulmán, sin fanatismo.
- ¡Qué turbante tan hermoso...!
- Es una fina tela de algodón que permite tapar la cara en el desierto cuando se levanta arena y a la vez seguir viendo y
respirando a su través.
- Es de un azul bellísimo...
- A los tuareg nos llamaban los hombres azules porque la tela destiñe algo y nuestra piel toma tintes azulados....
- ¿Cómo elaboran ese intenso azul añil?
- Con una planta llamada índigo, mezclada con otros pigmentos naturales. El azul, para los tuareg, es el color del mundo.
- ¿Por qué?
- Es el color dominante: el del cielo, el techo de nuestra casa.
- ¿Quiénes son los tuareg?
- Tuareg significa "abandonados", porque somos un viejo pueblo nómada del desierto, solitario, orgulloso: "Señores del
Desierto", nos llaman. Nuestra etnia es la amazigh (bereber), y nuestro alfabeto, el tifinagh.
- ¿Cuántos son?
- Unos tres millones, y la mayoría todavía nómadas. Pero la población decrece... "¡Hace falta que un pueblo desaparezca para
que sepamos que existía!", denunciaba una vez un sabio: yo lucho por preservar este pueblo.
- ¿A qué se dedican?
- Pastoreamos rebaños de camellos, cabras, corderos, vacas y asnos en un reino de infinito y de silencio...
- ¿De verdad tan silencioso es el desierto?
- Si estás a solas en aquel silencio, oyes el latido de tu propio corazón. No hay mejor lugar para hallarse a uno mismo.
- ¿Qué recuerdos de su niñez en el desierto conservas con mayor nitidez?
- Me despierto con el sol. Ahí están las cabras de mi padre. Ellas nos dan leche y carne, nosotros las llevamos a donde hay
agua y hierba...
Así hizo mi bisabuelo, y mi abuelo, y mi padre... Y yo. ¡No había otra cosa en el mundo más que eso, y yo era muy feliz en él!
- ¿Sí? No parece muy estimulante….
- Mucho. A los siete años ya te dejan alejarte del campamento, para lo que te enseñan las cosas importantes: a olisquear el
aire, escuchar, aguzar la vista, orientarte por el sol y las estrellas... . Y a dejarte llevar por el camello, si te pierdes: te llevará a
donde hay agua.
- Saber eso es valioso, sin duda...
- Allí todo es simple y profundo. Hay muy pocas cosas, ¡y cada una tiene enorme valor!
- Entonces este mundo y aquél son muy diferentes, ¿no?
- Allí, cada pequeña cosa proporciona felicidad. Cada roce es valioso.
¡Sentimos una enorme alegría por el simple hecho de tocarnos, de estar
juntos! Allí nadie sueña con llegar a ser, ¡porque cada uno ya es!
- ¿Qué es lo que más le chocó en su primer viaje a Europa?
- Vi correr a la gente por el aeropuerto.. . ¡En el desierto sólo se corre si viene una tormenta de arena! Me asusté, claro...
- Sólo iban a buscar las maletas, ja, ja....
- Sí, era eso. También vi carteles de chicas desnudas: ¿por qué esa falta de respeto hacia la mujer?, me pregunté.... Después,
en el hotel Ibis, vi el primer grifo de mi vida: vi correr el agua... y sentí ganas de llorar.
- Qué abundancia, qué derroche, ¿no?
- ¡Todos los días de mi vida habían consistido en buscar agua! Cuando
veo las fuentes de adorno aquí y allá, aún sigo sintiendo dentro un dolor tan inmenso...
- ¿Tanto como eso?
- Sí. A principios de los 90 hubo una gran sequía, murieron los animales, caímos enfermos... Yo tendría unos doce años, y mi
madre murió... ¡Ella lo era todo para mí! Me contaba historias y me enseñó a contarlas bien. Me enseñó a ser yo mismo.
- ¿Qué pasó con tu familia?
- Convencí a mi padre de que me dejase ir a la escuela. Casi cada día yo caminaba quince kilómetros. Hasta que el maestro
me dejó una cama para dormir, y una señora me daba de comer al pasar ante su casa...
Entendí: mi madre estaba ayudándome... .
- ¿De dónde salió esa pasión por la escuela?
- De que un par de años antes había pasado por el campamento el rally
París-Dakar, y a una periodista se le cayó un libro de la mochila. Lo recogí y se lo di. Me lo regaló y me habló de aquel libro: El Principito. Y yo me prometí que un día sería capaz de leerlo....
- Y lo lograste….
- Sí. Y así fue como logré una beca para estudiar en Francia.
- ¡Un tuareg en la universidad...!
- Ah, lo que más añoro aquí es la leche de camella... Y el fuego de leña. Y caminar descalzo sobre la arena cálida. Y las
estrellas: allí las miramos cada noche, y cada estrella es distinta de otra, como es distinta cada cabra... Aquí, por la noche,
miráis la tele.
- Sí... ¿Qué es lo peor que le parece de aquí?
- Tenéis de todo, pero no os basta. Os quejáis. ¡En Francia se pasan la vida quejándose! Os encadenáis de por vida a un
banco, y hay ansia de poseer, frenesí, prisa.... En el desierto no hay atascos, ¿y sabes
por qué? ¡Porque allí nadie se quiere adelantar a nadie!
- Reláteme un momento de felicidad intensa en su lejano desierto.
- Es cada día, dos horas antes de la puesta del sol: baja el calor, y el frío no ha llegado, y hombres y animales regresan
lentamente al campamento y sus perfiles se recortan en un cielo rosa, azul, rojo, amarillo, verde...
- Fascinante, desde luego...
- Es un momento mágico... Entramos todos en la tienda y hervimos té.
Sentados, en silencio, escuchamos el hervor... La calma nos invade a
todos: los latidos del corazón se acompasan al pot-pot del hervor...
- Qué paz...
Aquí tenéis reloj, allí tenemos tiempo.
dilluns, 9 de novembre del 2009
Carro
Plorarà la roda, al costat d'unes cebes sense olor?
Que no plori la roda, si grinyola molt millor.
Que no plori la roda, si grinyola molt millor.
dimarts, 3 de novembre del 2009
dijous, 29 d’octubre del 2009
Ombres 4-4
En un paisatge tenuement il·luminat, l'ombra aseguda intenta passar desapercebuda, les altres amb el seu moviment donen vida a un instant.
Posta7870
Esgarrapant els colors calids del capvespre, les branques seques pretenen encara ser les protagonistes.
Posta a La Baells
Vora la fredor de l'aigua, el sol s'en va, el dia s'acaba, i com a darrer esforç ens regalen un instant.
dilluns, 26 d’octubre del 2009
diumenge, 25 d’octubre del 2009
El castell

Castell de Balsareny i ermita de Santa Maria del Castell
Cargado originalmente por Josep Companyó (Barraló)
dissabte, 24 d’octubre del 2009
Matamala 22102009
El sol s'en va, primer darrera els arbres, despres darrera les muntanyes, enlla... enlla..., fins dema al mati, que ens sortira pel darrera.
dimecres, 21 d’octubre del 2009
Les ulleres del guerrer
Les coses moltes vegades aparenten el que no son, el que no volen ser.
Pero a vegades es veu molt clar, les coses com son.
Pero a vegades es veu molt clar, les coses com son.
dimarts, 20 d’octubre del 2009
Luci
Era el peix gros, el que es menjava els xics, n'hi van posar un de mes gros i s'el va menjar a ell.
Fruits de tardor 01
El que son capaços alguns de fer amb una pell de taronja, amb el facil que seria posar-la a un contenidor d'organica.
dilluns, 19 d’octubre del 2009
El Naba
A Burina Faso als poblats Mosi, hi ha dos poders, el que aqui coneixem el politic i el tradicional, el Naba es el cap tradicional del poblat.
Aquest es el Naba del poblat on treballa la nostra ONGD (A+A)
Aquest es el Naba del poblat on treballa la nostra ONGD (A+A)
Botiga
La immensa majoria de les botigues a Ouagadougou la Capìtal de Burkina, no son gran cosa mes, en aquesta veiem a dins pilotes a fora chancletes, ampolles de gasolina per a les motos, i petites porcions de sabo OMO, el cartell de la dreta indica que tambe es serveix beures. La roba no es segur que estigui a la venda potser nomes esta assecant-se.
La bola
Mireu fixament la bola i com per art de magia, en qualsevol moment apereixera fent de les seves un follet o un il·luminat.
diumenge, 18 d’octubre del 2009
K D nas
Amb aquestes cadenes encadeno les fotografies que tinc al Flickr amb la selecció que anire posant a aquest bloc.
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